jueves, 10 de noviembre de 2011
ECHANDO UN VISTAZO ATRÁS
Fue en esta asignatura la primera vez que me pidieron que hiciera una biografía sobre mi vida, la primera vez que realmente me paraba a pensar sobre el largo trayecto recorrido hasta ahora. Y lo hice, pero apenas hable sobre quién soy yo, supongo que por miedo a dejar mi “alma al descubierto”. Este va a ser mi segundo intento de demostrar al mundo quien soy yo, así que en este caso, diremos que a la segunda va la vencida. Eso sí, os aconsejo que también sepáis leer entre líneas, pues me voy a lanzar a la piscina pero no sin flotador.
Han pasado ya 21 años. 21 años desde que comenzaba a ser una más dentro de las 6.972.688 personas que viven en el mundo. De los 5 continentes existentes, de los 198 países, de las 3158 ciudades, yo llegaba al mundo en Pamplona. Una pequeña ciudad situada en el norte de España. Caracterizada por su tiempo irregular, porque un día te mueres de frio y al día siguiente puedes sacar la ropa de verano. En la que los veranos a veces parecen inviernos, y los inviernos parecen veranos. Sí, sé que estoy exagerando, pero es algo que me desquicia, sin embargo, a pesar de ello me encanta mi ciudad, pequeña pero tranquila, un buen lugar para vivir.
Bueno al lío, que a la mínima oportunidad que tengo me pongo a hablar de cualquier cosa antes que de mí, de mi vida y de mis penas y alegrías. Y ya vamos por el tercer párrafo y todavía no sabéis ni mi nombre. Soy Macarena, aunque pude haber sido Manuela, pues mi madre dudo entre estos dos nombres cuando nací. Finalmente, se decantó por el primero. Soy la pequeña de tres hermanos, mi hermana se “asustó” un poco cuando nací; pues era pequeña y arrugada, con el pelo muy negro, fea y encima me llamaba Macarena. Ahora me dice que soy como el buen vino, que con los años mejora, cosas de hermanas supongo. Pero nos queremos y mucho. Y a mi nombre ya se ha acostumbrado, la canción de los del Río le habrá ayudado. Gracias a ellos mi nombre es conocido mundialmente, sin embargo yo estoy harta de esa canción, supongo que por el hecho de que cada vez que conozco alguien me la canta.
Mi andadura comenzó cuando me adentré en el mundo de la educación. Mi primer colegio fue Misioneras, donde conocí a algunos de mis amigos, por suerte algunos de ellos todavía hoy lo siguen siendo. Con tan solo 6 años era la hora de pasar al “colegio de los mayores”, en mi caso, al colegio San Ignacio (Jesuitas). Fue un primer año duro, nos íbamos haciendo mayores y tocaba conocer nuevos compañeros hasta ahora desconocidos. Una vez aquí, además de ir al colegio comencé a probar distintas extraescolares; fui a clases de ballet, de pintura, de tenis, y de piano. En las tres primeras no duré mucho, sin embargo estuve tocando el piano durante 7 años. Finalmente cuando comencé bachiller lo dejé, pues venían dos años de mucho estudio y decidí dejarlo, hoy por hoy me arrepiento de haberlo hecho, pero nunca es tarde para retomarlo.
Mis mejores recuerdos de cuando era pequeña son con mi familia en Vera, un pequeño pueblecito de Almería. Desde que tengo recuerdo hemos pasado las vacaciones de verano allí; jugando con la arena, con las enormes olas en el mar. Una vez una de ellas, más grande y con más fuerza de lo que yo calculaba, nos golpeó a mi prima y a mí y cuando abrimos los ojos algo desorientadas, vimos que estábamos en la orilla. Un pequeño susto en aquel momento y una anécdota de la que reírse hoy. Todavía hoy sigue siendo nuestro destino de vacaciones, un lugar genial para disfrutar, y además, asegurarte el buen tiempo.
A día de hoy, soy alumna de tercer curso de Pedagogía y Magisterio Infantil en la Universidad de Navarra. Cuando pienso en el futuro siento cierta incertidumbre, pues no sé qué será de mí, si me dedicaré ayudar a niños con necesidades educativas especiales o si bien seré profesora de infantil. Confío que las prácticas que me quedan por llevar a cabo a lo largo de estos tres cursos, me ayuden a aclararme y a decidirme. A escoger lo que me hará más feliz en un futuro.
Y de momento mi autobiografía termina aquí. Espero poder seguir llenando hojas de grandes recuerdos que me hagan sonreír y de otros, que aunque no tan buenos, me recuerden que en la vida te puedes caer y volver a levantarte.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario